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Colesterol y triglicéridos: Guía práctica para entender los lípidos y proteger tu salud
Contenido avalador por: Dra. Yenifer Suárez, Jefe de Medicina Interna y Clínicas Médicas.
A menudo se piensa que los problemas relacionados con el colesterol y los triglicéridos afectan exclusivamente a los adultos mayores o a personas con un exceso de peso evidente. Sin embargo, la realidad de la medicina interna muestra un panorama muy diferente. Los lípidos son componentes esenciales de nuestro organismo, pero su desequilibrio puede transformarse en un enemigo silencioso.
Conocer cómo funcionan estas moléculas y derribar los mitos que abundan en internet es el primer paso para proteger nuestro corazón y nuestro cerebro. A continuación, te explicamos todo lo que necesitas saber con una perspectiva científica y preventiva.
¿Qué son los lípidos y cuál es la verdadera función del colesterol?
"Lípidos" es el término médico utilizado para agrupar a una serie de moléculas complejas esenciales para el correcto funcionamiento del cuerpo, dentro de las cuales se encuentran el colesterol y los triglicéridos.
Contrario a la creencia popular de que todo el colesterol proviene de los alimentos grasos que consumimos, la mayor parte de este elemento (aproximadamente el 70%) es producida de manera natural por nuestro propio hígado. El organismo requiere de este lípido para llevar a cabo tareas indispensables como:
- La formación y estabilidad de las membranas celulares.
- La síntesis de vitaminas esenciales, destacando la vitamina D.
- La creación de ácidos biliares, necesarios para la digestión de las grasas.
- La producción de hormonas vitales como el cortisol, los estrógenos y la testosterona.
Por esta razón, los especialistas explican que no es del todo preciso catalogar al colesterol como "bueno" o "malo" de forma absoluta. El verdadero riesgo para la salud radica en el exceso de ciertas partículas. Niveles elevados de la partícula conocida como LDL son los que incrementan el riesgo cardiovascular al acumularse en las arterias. Por su parte, la partícula HDL cumple la función de recolectar el sobrante de colesterol en el cuerpo para devolverlo al hígado y evitar su acumulación.
Más allá del colesterol tradicional: Lp(a) y apolipoproteínas
Hoy en día, la ciencia médica nos demuestra que estas partículas son fundamentales en el diagnóstico, estratificación y seguimiento del riesgo cardiovascular, yendo mucho más allá del perfil lipídico convencional. Tanto la lipoproteína(a) [Lp(a)] como las apolipoproteínas son partículas marcadamente aterogénicas. Por lo general, cuentan con un componente genético muy importante y están íntimamente asociadas al denominado riesgo cardiovascular residual (aquel riesgo latente que persiste a pesar de tener los niveles de colesterol tradicional bajo control).
La Lp(a) es estructuralmente muy similar al LDL, pero se diferencia por contener una proteína adicional llamada apolipoproteína(a). Esta característica molecular le confiere dos efectos principales sumamente perjudiciales: favorece la ateroesclerosis y aumenta la tendencia trombótica e inflamatoria. Al tener un origen genético, sus niveles suelen mantenerse muy estables a lo largo de la vida, razón por la cual la recomendación internacional es que debe medirse al menos una vez en la vida. Esto es de vital importancia, dado que los pacientes con Lp(a) elevada pueden presentar eventos cardiovasculares tempranos, incluso con niveles de LDL que no parecen estar muy altos. Por consecuencia, este grupo de pacientes requiere un control mucho más estricto y agresivo de sus otros factores de riesgo.
Por su parte, las apolipoproteínas se consolidan como marcadores de gran relevancia para evaluar el riesgo cardiovascular residual y deben ser monitoreadas rigurosamente en el contexto del riesgo global de cada individuo.
Los triglicéridos: El reflejo de nuestros hábitos cotidianos
A diferencia del colesterol, los triglicéridos muestran una relación completamente invertida en cuanto a su origen: el 70% de ellos proviene directamente de la dieta, mientras que solo el 30% se genera internamente en el organismo.
Los niveles de triglicéridos suelen elevarse de forma notable debido al consumo frecuente de productos ultraprocesados, embutidos, paquetes y carnes que no sean magras. Un dato que suele sorprender a los pacientes es el alto impacto que tienen los carbohidratos en el incremento de este lípido.
Mantener bajo control los triglicéridos es importante no solo para el sistema cardiocerebrovascular, sino también para proteger otros órganos como el páncreas. Cuando estos componentes superan la barrera de los 500 mg/dl, existe un riesgo importante de desarrollar pancreatitis. Incluso se ha observado que dietas muy populares orientadas a la pérdida de peso, como la dieta keto, han llevado a muchas personas a desarrollar hipertrigliceridemia debido a su enfoque nutricional rico en ciertas grasas.
Desarmando mitos comunes sobre la salud cardiovascular
La facilidad para acceder a consejos en plataformas digitales ha propagado diversas creencias erróneas sobre el manejo de las grasas en la sangre. Es fundamental contrastar estas ideas con el método científico:
- "Soy joven, delgado y hago ejercicio, así que mi colesterol está bien": Este es un mito muy extendido. El colesterol posee un factor hereditario y genético sumamente poderoso. Existen condiciones como la hipercolesterolemia familiar hereditaria que provocan que personas jóvenes, delgadas y atléticas produzcan colesterol en exceso. No hay que confiarse únicamente en la apariencia física.
- "Los remedios naturales son completamente inofensivos": La medicina advierte que "natural" no es sinónimo de inocuo. Prácticas comunes como ingerir un diente de ajo entero acompañado de un shot de limón cada mañana no demuestran efectividad real para modificar las líneas de colesterol a largo plazo y pueden traer consecuencias sociales por el olor. Peor aún, el uso sin supervisión de ciertas infusiones o suplementos herbales como la ashwagandha ha documentado casos severos de hepatotoxicidad (daño en el hígado), llegando al extremo de requerir trasplantes hepáticos.
- "Es obligatorio eliminar por completo el consumo de huevo": El huevo es un alimento noble y una excelente fuente de proteínas. Salvo que se consuma en un exceso extremo y prolongado durante meses, no debe ser retirado de la dieta diaria, pues el problema real siempre radica en la falta de balance global.
- "Es una preocupación exclusiva para mayores de 60 años": Las investigaciones médicas más recientes revelan que el impacto del colesterol es acumulativo desde las primeras etapas de la vida. Ante sospechas hereditarias, se recomienda evaluar el perfil lipídico en niños en edades tan tempranas como los 2, 7 y 9 años. Para la población adulta general, los controles preventivos deben iniciar a partir de los 18 años.
Descubre estos y otros mitos en nuestro podcast Ten presente El colesterol no avisa
Recomendaciones prácticas para el cuidado de tu perfil lipídico
La prevención y el control a tiempo son las herramientas más eficaces, considerando que hasta el 80% de las enfermedades cardiovasculares se pueden prevenir. Para cuidar de tu salud de forma adecuada, se sugiere adoptar un enfoque integral:
1. Apostar por el entrenamiento de fuerza: Aunque el ejercicio cardiovascular es valioso, la evidencia científica demuestra que el ejercicio de fuerza (como el levantamiento de pesitas) posee un impacto superior en la mejora del perfil lipídico, ayudando a disminuir el colesterol LDL y estimulando el aumento del HDL.
2. Buscar el balance nutricional: Modificar el aceite de cocina tradicional por aceite de oliva es un hábito excelente y aprobado por los médicos, pero no soluciona el problema por sí solo si no se acompaña de un equilibrio general. Asimismo, se deben evitar regímenes extremos como alimentarse únicamente de piña y atún. El éxito reside en la moderación y el balance.
3. Evitar el autodiagnóstico mediante inteligencia artificial: Una tendencia creciente es subir los resultados de laboratorio a herramientas como ChatGPT para su interpretación. Los profesionales advierten sobre el peligro de esta práctica, ya que la inteligencia artificial recopila información de la red pero carece de la capacidad de contextualizar el riesgo individualizado de un paciente, el cual depende de múltiples variables clínicas que solo un profesional puede ponderar.
El papel clave de los especialistas en tu bienestar
El médico internista es el encargado de liderar este seguimiento básico e individualizar las metas de cada paciente, ya que los valores ideales varían según los antecedentes de cada persona (por ejemplo, alguien que ya haya tenido un evento cardiovascular requiere metas mucho más estrictas de LDL).
Si el manejo se torna complejo o se detecta un riesgo elevado, el abordaje multidisciplinario se vuelve indispensable. El cardiólogo puede solicitar estudios avanzados, como una tomografía del corazón, para evaluar si el colesterol se ha calcificado en las arterias y prevenir infartos. Por otro lado, el endocrinólogo resulta clave cuando se sospechan causas puramente genéticas o heredofamiliares de difícil control.
Cuida tu salud con los que saben
Cuidar de tu salud requiere dejar de lado las soluciones mágicas de internet y confiar en la medicina basada en la evidencia. En el Centro de Metabolismo y Obesidad de la Clínica La Colina, contamos con un equipo multidisciplinario listo para acompañarte.